Tomás Caballero
 
scroller graphics by {netfrenzy} please report bugs El 6 de mayo de 1998 la organización terrorista ETA asesinó a Tomás Caballero Pastor, concejal regionalista del Ayuntamiento de Pamplona. Las balas criminales acabaron con la vida de un hombre que, desde la representación democrática ganada en las urnas y el compromiso ético con la sociedad, se enfrentó a los terroristas para decirles que no lograrían doblegar la voluntad popular de paz y libertad ni arrancarían por el miedo las convicciones personales, como la suya, en defensa de los derechos humanos.

"No nos queda otro remedio a los demócratas que cerrar filas y plantar cara no sólo a los asesinos, sino también a quienes les apoyan", había dicho en una de sus últimas intervenciones municipales. Acabaron con su vida pero su mensaje permanece. Y los principios y valores que informaron su acción política acabarán con el terrorismo.

La biografía de Tomás Caballero es un ejemplo continuado de servicio activo a su pueblo. Presidió en los años 60 y 70 el Consejo de Trabajadores de Navarra contra el sindicato vertical; municipalista vocacional, fue concejal y alcalde en los años 70; político inspirado en el humanismo cristiano, participó en proyectos serenamente renovadores y renovadamente serenos, como él era, que forman hoy parte de la historia de la transición hacia la democracia. Cuando volvió como concejal al Ayuntamiento de Pamplona en 1995 asumió el compromiso de defender frente a ETA la causa de la democracia por la que había luchado.

Por eso le asesinaron. Porque no hablaba de una democracia abstracta, una libertad desencarnada o una paz confusa, sino de una democracia y una libertad encarnadas y vivientes en una Navarra democrática y foral y en una España autonómica, libres, solidarias y en paz. Porque representaba todo aquello que los terroristas pretenden destrozar. Porque expresaba sin equívocos un mensaje de convivencia vinculado a los derechos humanos.

La Fundación Tomás Caballero nació para mantener su memoria, como una parte de la memoria colectiva, con el reconocimiento de la persona, su pensamiento y su acción social. Y al recordar a Tomás Caballero, rinde el mismo homenaje de gratitud a todas las víctimas de ETA. Porque más allá de los cargos representativos, los uniformes o la profesión de las víctimas, los terroristas asesinan a una persona con su familia, sus ilusiones, su futuro, su dignidad.

Nada ni nadie nos puede ser ajeno en la defensa de la democracia. Todos los recuerdos son el mismo recuerdo de quienes perdieron al familiar, al amigo, al compañero. La Fundación Tomás Caballero recoge el legado de las víctimas para el desarrollo de los derechos humanos, la paz, la justicia social y los valores democráticos.